Fingir o permanecer, esa es la pregunta
“ Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Juan 14:13 Cuando Juan comió el librito (en Apocalipsis 10:10), sintió la dulzura inicial en su boca, pero luego amargó su vientre. Las preguntas que vas a leer a continuación pueden tener el mismo efecto. ¿Estoy haciendo lo que hago para la sola gloria de Dios? ¿No he instalado inconscientemente trampas de orgullo en mi interior? ¿Mi comportamiento cuando predico su Palabra -verbalmente o por mis actos- es para su Gloria, y nada más? ¿Estoy malgastando el intento de vida espiritual en vanas demostraciones de fe? ¿O he puesto en el centro de toda la expiación que mi Señor hizo por mí? ¿Es Jesucristo el quien domina los intereses en mi vida? SI el punto central de todo hacer es el sacrificio de mi Cristo por mí, entonces cada cosa que hago llevará mucho fruto para EL. Debemos detenernos a pensar cual es el centro de poder: ¿me tomo un minuto de los sesenta de...